domingo, 8 de agosto de 2010

Momentos.

Momentos, esos a los que no les ha llegado la hora.
Piruetas, esas que solo nos manejan.
Laberintos, esos que solo nos enredan.

Y crecemos creando momentos,
La oportunidad de saberlos bien hechos.
La necesidad de completar los esfuerzos,
De revivir el encuentro.

Momentos, como este.
Donde deseas que todo sea cierto
En el cual conspiras para que no se convierta en tormento.
Tormentos esos, que nos redibujan el encierro,
Cuando haciéndolo más pequeño nos ahogan con recuerdos.

Y son momentos, lo que nos hacen sentir el desierto,
El noble instante de nuestro encuentro con el viento,
La lluvia discernida sobre nuestro cuerpo,
Gotas de nostalgia que nos hacen verdaderos.

Porque en momentos así solo se puede decir
Que bienaventurados sean los que viven para ser feliz
Cumpliendo cada destino, haciendo piruetas
O descifrando acertijos.

Solo somos lo que somos,
Por aquellos momentos
En que olvidamos lo que fuimos
Y descubrimos el camino de vuelta a nuestro destino.

08-08-10

2 comentarios:

Hombre Extraño dijo...

Me gustan los laberintos, las paradojas, las acrobacias mentales, los recuerdos inventados y los que modificamos.

Me gusta el sol pelándome la piel y la lluvia humedeciéndome los pulmones. El cigarrillo Hamilton, los picarones y los libros, también me gustan.

NO existe el destino. Nadie olvida lo que ha sido. Nadie regresa al mismo lugar.

(Qué rosa tu fondo)

(ya tengo internet nuevamente de nuevo... espero que podamos conversar)

César Antonio dijo...

Lamentablemente -y a veces: felizmente- los momentos se hacen sueños, se esfuman; se transforman en recuerdos para alimentar otros momentos.